Twitter: el mundo cabe en 140 caracteres
Aquellos de ustedes que hayan seguido con atención la cobertura mediática de los temas más candentes de los últimos meses (como el brote de Gripe A y las elecciones legislativas en Argentina), no estarán ajenos a un fenómeno que viene creciendo de manera asombrosa.
La pregunta circula con rapidez en las charlas: ¿qué es Twitter?, ¿cómo se usa?, ¿para qué sirve? Un atajo sencillo sería decir que se trata de un servicio de micro-blogging de acceso libre, que permite compartir mensajes de hasta 140 caracteres vía mobile o Internet.
Algo así como la herramienta ideal para quien tiene cosas para decir, pero no está convencido de armar un blog: permite hacer circular la información de manera rápida y sencilla.
Los usuarios del servicio ya son cerca de 25 millones y las estimaciones de la empresa indican que esta cifra se cuadruplicará el año entrante. Todavía están lejos de los 250 millones que usan Facebook, pero sin dudas el emprendimiento crece a pasos agigantados.
Sin embargo, la moneda tiene otra cara y es el alto índice de abandono. Tal vez a causa de las preguntas antes mencionadas, sólo el 40 por ciento de las personas que se registran vuelven a entrar al mes siguiente. Por otra parte, haciendo un promedio, se estima que la mayoría de los users twittearon sólo una vez.
Particularmente, no tengo Twitter; pero esto no significa que no me interese profundamente en el fenómeno que genera. Por eso, decidí escribir esta entrada a destacar un par de ejemplos recientes de cómo se diferencia del resto de las redes sociales.
Empecemos por el caso, a mi entender, más relevante. En el mes de Junio, la nación iraní fue escenario de numerosos disturbios y protestas tras las irregularidades en los comicios que otorgaron la reelección al Presidente Mahmud Ahmadinejad. En un país donde la censura a los medios es algo habitual, el trabajo de la prensa fue obstaculizado de inmediato, el ancho de banda de Internet fue reducido para impedir la difusión de material online y hasta plataformas como Facebook y Yahoo! Messenger fueron bloqueadas.
El rol protagónico en la comunicación global de lo que ocurría en el país fue Twitter: a través de la PC o el mobile, las voces disidentes se volcaron masivamente a utilizar este servicio como herramienta de denuncia. ¿De qué manera? A través de los hashtags y los trending topics: dos elementos básicos de Twitter; el primero es una especie de etiqueta que permite agrupar a un conjunto de mensajes sobre el mismo tema (en este caso, el utilizado fue #iranelection, que conjugó a alrededor de 200 mensajes por minuto) y el segundo consiste en un Top 10 de los temas más populares del momento. El fraude iraní logró mantenerse entre los principales trending topics a lo largo de varias semanas y aún hoy continúa siéndolo.
Bastante más tranquilas fueron las últimas elecciones legislativas en nuestro país. Además de las clásicas ediciones especiales de los noticieros, los votantes contaron con un nuevo medio para seguir de cerca el desarrollo de los acontecimientos.
Los usuarios locales de Twitter (y varios medios que se acoplaron a la cobertura online de los comicios) pudieron actualizarse minuto a minuto sobre lo que iba ocurriendo, a través del hashtag #urna2009, y postear sus opiniones y preguntas.
Incluso varios candidatos optaron por comunicarse con el electorado por esta vía (pueden ver más detalles al respecto en esta nota sobre Políticos 2.0).
Otro suceso que provocó gran revuelo en el marco de esta comunidad fue la muerte de Michael Jackson. Apenas el sitio TMZ.com dio a conocer la noticia del fallecimiento del astro del pop, y ante la incertidumbre y ansiedad por la falta de versiones oficiales, las miles de personas que acudieron a Twitter en busca de información hicieron colapsar la plataforma por unos instantes.
Como era de esperar, nueve de los diez primeros trending topics fueron mensajes dedicados a la memoria del cantante.
Por supuesto, el que sin dudas fue el tema más dominante del año en la agenda mediática también tuvo su eco en el espacio de los 140 caracteres. El seguimiento en vivo de la pandemia de Gripe A (H1N1) se realiza a través de la etiqueta #swineflu e incluso cuenta con la palabra oficial de las autoridades del CDC (Centro de Control de Enfermedades), que a través de su Twitter informa periódicamente a sus 650 mil seguidores sobre los nuevos descubrimientos al respecto. Por otra parte, no faltan quienes prefieren desdramatizar la situación y observar la paranoia online con un toque de ironía.
A modo de contrapunto, los principales detractores de Twitter alegan que este medio (si bien hace circular la información de manera ágil y sencilla) lo que en realidad hace es desinformar, ya que carece de opiniones “autorizadas” y sólo hay un amontonamiento de comentarios. Puede que haya algo de razón en esta afirmación, pero ya todos sabemos que cualquier cosa que se lea en Internet (ya sea en Twitter o en otro sitio) debe ser tomada con pinzas y verificada.
Por eso mismo, no hay que tomar las críticas a este sistema tan a pecho. Lo cierto es que se trata de una herramienta que permite una nueva forma de comunicarse y, lo que es mejor, está construida sobre la base de las contribuciones de sus usuarios. El tiempo juzgará si Twitter es un fenómeno pasajero o si llegó para quedarse, pero de momento su aparición es un buen motivo para celebrar.


